¿Cómo tratar a los que cuidas? ...Pregúntales.

El otro día me llamaron para formar parte de una mesa redonda (¡a mí! ¡Ni que fuera el rey Arturo!) en marzo que versa sobre "comunicación con el paciente" y que formará parte de unas jornadas sobre "humanización", tan de moda en el mundo sanitario últimamente.

Realmente me resulta muy curioso que uno de los objetivos a cumplir ahora en la Comunidad de Madrid sea precisamente ése: la "Humanización" (sí, chicos, nuestro objetivo ahora es dejar de ser unos áliens para volver a ser humanos). Me resulta curioso porque es como muy básico, muy obvio, ¿no?
Sencillamente, nosotros tenemos que ser humanos: somos personas cuidando de personas, y como enfermeros debemos tenerlo claro a la hora de ejercer. O eso o nos quitarán el trabajo los robots. Y con razón.
En fin, grosso modo a lo que se refiere este Plan de Humanización es a que debemos darnos cuenta de esos pequeños detalles que no estamos cuidando y que son básicos a la hora de que nuestra asistencia sanitaria sea más "humana". Y es que es cierto: no nos damos cuenta. ¡Que muchas veces nuestros pacientes no saben ni cómo nos llamamos, joer!



escuela, cuidadores
Nuestra aula. Sí, también es la
"Escuela de Ponerse Gochos" :P
Así que para esa mesa redonda se me ocurrió utilizar la Escuela de Cuidadores que solemos impartir en mi hospital en la Unidad de Cuidados Paliativos. Como seguramente el resto de compis se centre en los pacientes propiamente dichos, yo decidí hacerlo en la comunicación con la familia, los que acompañan y los cuidadores principales.

¿Cómo tenemos que comunicarnos con nuestros familiares?

Pues chico, ¿habrá algo más obvio para responder a esa pregunta que preguntárselo a ellos directamente?
Y bajo esta premisa decidimos utilizar una de nuestras sesiones para realizar un grupo focal. Es decir, reunir a 12 personas para que nos contaran cómo ven ellos nuestros cuidados, cómo les gustaría que fueran tratados y qué cambiarían.

Unos croasanes de La Duquesita, un cafelito, unas tartitas de queso... ¡Y a dialogar tó' quisqui!


El resultado fue oro. Aquí os dejo algunas conclusiones:

1. ¿Sabíais que la inmensa mayoría no se siente preparado para cuidar y eso les genera muchísimo estrés? Desconocen los recursos de los que disponen. Es más, demandan formación, pero no saben que Enfermería es independiente para otorgar Educación para la Salud (Bueno, es que, ¡a veces no nos creemos independientes ni nosotros!). No nos cansamos de decirlo entre los compis, pero, ¿por qué no se enteran ellos? ¿Somos conscientes de nuestra labor? ¿Ofertamos ese recurso?

"No sabía que podía quedarme en la habitación para aprender cómo asearlo" / "¿En el Centro de Salud me pueden ayudar?"
 
2. Los familiares de personas dependientes no saben que existe la figura del psicólogo para ellos. No la consideran siquiera. Pero desde la atención especializada tampoco la derivamos. ¿Has realizado como enfermero alguna interconsulta alguna vez a Psicología? ¿Sabes que puedes hacerlo? (¡Ohh...!)

"Ni siquiera sabía que el psicólogo también atiende a los familiares".

3. Nos criticaron la absoluta falta de toma de decisiones pactadas con ellos. Nos encontramos con gente que lleva toda su vida tomando una medicación específica, llevando un estilo de vida determinado... Y llegamos los sanitarios y ¡zas! Trastocamos todo, sin preguntar. Sin pactar. Les retiramos su medicación de años sin informarles de lo que podría pasar o de que sencillamente no pasa nada. O retiramos todo porque entramos en una fase de "días finales" sin informarles de por qué lo hacemos, con la ansiedad que conlleva durante días lo que podemos subsanar con unos minutos de información. ¿Os habéis parado a pensar en la cantidad de dudas o inquietudes que no se atreven a sacar a la luz en ese momento por temor a haceros sentir cuestionados?
A veces sólo cuesta dos minutos informar de lo nuevo que ocurre o por otro lado resulta más eficaz pactar un estilo más progresivo de hacer las cosas.

"Le han quitado la pastilla de orinar que ella tenía y no entiendo por qué. Llevo días preocupada por si empieza a tener edemas de nuevo".
 
Incluir una morfina en el tratamiento puede suponer una verdadera angustia para un familiar que la tiene estigmatizada de algún modo por desconocimiento. Y arrastrar dicha angustia sin que nosotros sepamos nada.

4. El cuidador se abandona. A veces no va al médico. Además, si nadie le dice lo contrario, sentirá legítima la culpa que le acarrea tener ciertos pensamientos o irse fuera una tarde.

"Me sentiría mal si yo me fuese a andar y sé que mientras tanto él está aquí y me necesita" / "Me atormenta la culpa por querer que todo acabe ya".

5. Quieren preguntar... Pero nuestra actitud les parece cerrada y prefieren no hacerlo. Una actitud amable, abierta, cercana (el simple gesto de tocar un hombro o sentarnos a su nivel) favorece las preguntas y disminuye la ansiedad.

"Muchas veces por timidez, o por no llamarle bien por su nombre o porque crean que se sienten cuestionados como médicos..."

6. Que nosotros tengamos todo el esquema del sistema de recursos o del proceso de enfermedad en nuestra cabeza no significa que ellos también. No conocen el sistema: informémosles. Tranquilicémosles.
 
"No sabíamos qué era Paliativos hasta llegar aquí (...) Quizá desde el Centro de Salud el médico debería informarnos del proceso a seguir y qué recursos tenemos para hacernos cargo en casa o prepararnos psicológicamente".

7. Se sienten más cercanos a Enfermería que a Medicina y Psicología porque les permitimos hacernos preguntas sin sentirse juzgados. Una vez más, la actitud abierta y la invitación a dialogar (no sólo escuchar).

"El psicólogo es quien hace las preguntas (...), a vosotros os conocemos de todos los días y os hacemos preguntas a vosotros porque sabemos que nos responderéis amablemente".

He obviado las demandas más específicas de Paliativos, como la nutrición al final de la vida, etc. He dejado las que pueden generalizarse a otras especialidades. Pero si queréis conocerlas, dejadme un comentario y/o vuestro email.

Y recordad:
Las fobias
nacen de
la ignorancia. La información y el conocimiento son nuestros grandes aliados para el cuidado y contra el miedo.


Os mando a todos un abrazo enorme. Y nos vemos en la próxima reflexión.
;) 



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