Enfermería visible. Enfermería valorada

Voy a titular esta nueva entrada de blog tal y como han sido tituladas un par que he leído últimamente, acerca del reconocimiento oficial al "equipo médico" por la curación de la TCAE contagiada por el virus Ébola, ya que han sido los que me han inspirado a escribir esta nueva publicación.

En fin, qué decir que no se haya dicho ya sobre esto. A mí me gustaría hablar sobre nuestra labor.

La labor de la Enfermería.

El centro de nuestro trabajo es el cuidado de las personas. Esto puede parecer obvio, pero no lo es en absoluto.
Preguntad por la calle: "¿qué hace una enfermera?" o "¿qué es una enfermera?" Creedme que las respuestas os van a dejar ojipláticos. Todavía hay personas que piensan que somos ayudantes del médico, que el médico es un jefe nuestro o que está por encima de nosotros. Creencias realmente preocupantes para nuestro trabajo. A día de hoy todavía hay gente que me pregunta: "¿Por qué no estudiaste para más, para ser médico?". Verdaderamente preocupante para nuestra visibilidad y nuestra esencia.

Prácticamente todo el mundo piensa que el centro de nuestro trabajo son las enfermedades. Pero la diana de nuestra labor es la esfera biopsicosocial: cuerpo, mente y entorno.
No voy a meterme en teorías enfermeras que mucho dicen y evalúan sobre esto. Basta con reseñar que para ejercer un cuidado de calidad al paciente tenemos que cuidarle en todas estas dimensiones que le afectan, pues todos atenúan o agravan estados característicos de una enfermedad, o nos pueden ayudar a manejar una muerte digna, ayudando al paciente y a su familia hasta límites insospechados. Virginia Henderson decía que teníamos que ver al paciente como una fuente de necesidades y no de problemas (si os dais cuenta, en este énfasis radica gran esencia de nuestro trabajo y la diferencia con otras profesiones sanitarias).
Por ello somos una profesión universitaria, y nuestro trabajo se basa en un método científico (para quien no lo supiera), valorando, planificando, diagnosticando problemas de salud (sí, sí, también diagnosticamos nuestros problemas), ejecutando nuestros planes y evaluándolos continuamente.

El registro de nuestras actividades es una herramienta esencial en nuestro trabajo. En interdependencia (que no dependencia) con otras profesiones sanitarias, valoramos sus registros para planificar nuestros cuidados en la esfera biológica del paciente, como los registros médicos, por ejemplo, o la esfera psicosocial leyendo los del psicólogo... ¿Cuántos profesionales de salud leen los registros que hacemos Enfermería? ...¿Cuidamos los enfermeros de elaborar unos registros de calidad? ¿Registramos TODAS nuestras actividades del turno?

¡Cuánto daño han hecho las películas y las series de televisión! ¡Cuánto daño van a seguir haciendo! Anatomía de Grey, House, Hospital Central... donde se reduce el trabajo de enfermeras y TCAE a meras herramientas o técnicas, a simples manos del médico, a "personal de apoyo", y donde se obvian los miedos del paciente, sus relaciones personales y su capacidad para colaborar, aprender y promocionar su salud y la de su entorno. ¡Ahí está nuestro trabajo, amigos! Eso hacemos las enfermeras.

Siguiendo algunas de las palabras del blog de J&E Enfermeros, los motivos de nuestra falta de visibilidad son varios:
- El Sistema de Salud no reconoce verdaderamente la labor clínica de la enfermera, de auxiliares de enfermería, de celadores, administrativos, personal de limpieza, etc.
- No se facilitan los recursos que nos permiten realizar los trabajos para los que estamos capacitados al cien por cien de manera autónoma.
- En Enfermería más concretamente, la incapacidad de nuestros gobernantes por organizarnos y darnos lo que nos merecemos: unas especialidades valoradas y necesarias. Mientras que el médico tiene su residencia y posterior especialización, aquí todavía llevamos años queriendo consolidar y crear plazas para las especialidades que nos facilitarían nuestra labor y darían calidad al cuidado que ofrecemos. Mientras tanto, llegamos a un servicio y tenemos que aprender rápidamente y bajo un estrés inaudito un trabajo que de otro modo podría ser mucho más eficaz. Somos "enfermeras para todo".
- Nosotros, principalmente. Favorecemos que se nos vea como personal sanitario diseñado únicamente para el "hacer", para la "técnica". Se piensa en la enfermera y lo primero que se viene a la cabeza es "coger una vía", "curar", o "poner una inyección". Eso, amigos míos, es muy, muy triste.
Aún me sorprendo cuando voy a algún servicio y, al llegar un médico mayor (que, por cierto, viene sin decir siquiera "hola" o presentarse), la enfermera veterana de turno lo llama "disculpe, doctor Rodríguez", mientras a ti te llama por el nombre de pila (10% de las ocasiones) o ni te llama por un nombre (90%). Y eso, amigos, lo consentimos nosotros. La educación y el respeto se maman desde pequeños, y es en el trato y el corazón donde se demuestran, no llamando por el apellido a personas que no son tus jefes o tus superiores (y ni aunque fuera así).

Nuestras funciones son cuatro: asistencial (por la cual hacemos éstas y mil tropecientas técnicas más. Si eso con interés se aprende muy rápido), gestora (organizando, enlazando y gestionando casos entre niveles de asistencia de salud y centros, por ejemplo), docente (somos productores de salud, y por lo tanto, educamos desde el nivel universitario a la educación para la salud en la población, ayudando a personas a gestionar y manejar sus problemas de salud, a promocionar la misma o a prevenir complicaciones futuras) e investigadora.


Sí, las enfermeras también investigamos. Y lo hacemos muy bien, por cierto. Investigamos sobre innumerables cosas: úlceras por presión y tratamiento de las mismas (las cuales supone costes descomunales al sistema), nivel de salud de la población, epidemiología, demanda de la población, tipos de sutura, técnicas en neonatología, riesgos en personas mayores, educación en cuidadores de personas paliativas y un infinito etcétera. Actualizamos nuestros conocimientos gracias a los datos que obtenemos y su continua evaluación. Ah, y eso, por cierto, que las ayudas que obtenemos para investigar son ínfimas. Inexistentes, prácticamente, si nos vamos a ciertas Comunidades Autónomas. Muchas enfermeras incluso ponen mucho de su propio bolsillo para llevarlas a cabo. Sin ir más lejos, nos las vemos y deseamos para poder asistir a congresos, mientras a médicos, supervisores y jefes de área les costean las inscripciones sin más.

Gracias a Dios la mentalidad entre mis compañeros y compañeras está cambiando con el paso de nuevas generaciones. Cada vez son más las enfermeras que son conscientes de cuál es el centro de su labor. Cada vez son más los médicos que valoran el fundamento de un equipo interdisciplinar y trabajan desde la humildad y la humanización y el respeto hacia el compañero de salud y el paciente y su entorno.
Pero aún queda mucho por hacer. Tenemos que dar visibilidad a nuestros cuidados. Tenemos que INFORMAR. Dedicarle más tiempo a las personas a las que atendemos, demostrar lo que valemos, lo que sabemos y lo que conseguimos con nuestro gran trabajo.

¿A que ahora, amigos míos, veis mucho más ridícula una rueda de prensa donde la mesa sólo consta de cinco médicos?

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